87- 12 hombres en pugna (12 Angry Men)

12 hombres en pugna
12 hombres en pugna

Año: 1957. Director: Sidney Lumet. Duración: 96 min. País: Estados Unidos. Género: Drama.

Reparto: Henry Fonda, Martin Balsam, John Fiedler, Lee J. Coob, E.G. Marshall.

Sinopsis:

Un jurado constituído por doce hombres, deliberan sobre la condena que deben emitir contra un joven acusado de cometer parricidio.

La evidencia apunta a la inocencia del muchacho. Parece haber una decisión unánime; sin embargo uno de los miembros del jurado, tiene sospechas para condenarlo.

Comentario:

"Doce hombres en pugna", es un filme con una trama psicológica.

La trama está permanentemente cruzada por el velo de la duda; un jurado que tiene en sus manos la vida de un muchacho que condenarían a morir, en caso de ser inocente.

La atmosfera elegida por el director se centra en la tensión sicológica de los doce hombres que deliberan, sacan argumentos para condenar, casi todos, y sólo uno para redimir una vida.

El aspecto deliberadamente dramático, radica en el origen del filme: una obra de teatro escrita por Reginald Rose.

La disposición del jurado y sus múltiples características de personalidad, que dan a cada argumento una visión idiosincrática para resolverlo, es donde radica la gran fuerza del drama.

El juicio sumario contra el muchacho acusado, pone en tela de juicio un montón de elementos decisivos a la hora de juzgar una pena capital: las concepciones éticas, religiosas, de clase y de otro tipo, son puestas sobre la mesa hábilmente por el guionista.

Al comienzo el juez ordena que para hacer efectivo la declaratoria, ha de haber unanimidad en la decisión.

Sin una decisión conjunta no puede haber sentencia; además de las implicaciones morales, quedaría en entredicho la limpieza moral de cada uno de los jurados.

Los principios dominantes de la época, por supuesto, eran conservadores, con desconfianza ante la rebeldía característica de los jóvenes, por ello ninguno tiene duda de la decisión.

El agravante para la situación en la que nos pone la historia es que el acusado no puede emitir ningún juicio: está totalmente sometido a lo que los demás resuelvan por él, es decir, estamos ante un juicio sumario.

El giro del filme radica en la observación de uno de los jurados, donde una mujer testifica sin evidencias concluyentes, ya que suponen que no usaba sus gafas en el momento de afirmar que el joven asesino a su padre.


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