Números Romanos

Los números son un concepto que intenta definir la cantidad, en palabras sencillas se puede decir que los números son esas expresiones que permiten contar las cosas que nos rodean.

Sin embargo y temas menos prácticos, los números en el mundo de las matemáticas suponen una representación de una cantidad dentro de un conjunto determinado de cosas o de otros números.

En el artículo de hoy, hablaremos sobre una de las invenciones que contribuyó a tener el sistema numérico que hoy en día tenemos. Hablaremos de los números Romanos.

La Historia de los Números Romanos:

La civilización romana o el Imperio Romano, se caracterizó por ser expansiva, autocrática, bélica y también filosófica y científica.

Esta civilización, es reconocida en la historia más por su periodo expansionista, en el cual, Roma y su ejército se dedicaron a conquistar grandes áreas geográficas que limitaban con ella.

El Imperio romano, tras conquistas y sistemas políticos empleados por unos 500 años, se vio enfrentada a problemas de economía, en cuanto a las problemáticas de hambrunas e inconformismos por parte de los ciudadanos.

Cuando los problemas se volvieron incontenibles las guerras civiles estallaron, dando lugar a la extinción del Imperio.

Hoy, miles de años después de estos sucesos, aún tenemos las herencias artísticas, literías, políticas y matemáticas de estos hombres. Una de ellas, los tan famosos, números Romanos.

La historia de los números romanos, se remonta a la historia general de los números. La necesidad del Hombre por contar las cosas, se hizo más evidente a medida que crecían sus civilizaciones, pueblos o grupos de personas.

Con ello, también crecía otra necesidad y era la de expresar esas formas de contabilidad.

Los romanos implementaron un sistema para contar, estos números primitivos, permitirán hacer cuentas de cosas con tan solo siete (7) elementos o letras.

Cada letra, representa un valor decimal, I para una unidad; V para cinco unidades; X para 10 unidades; L para 50; C para 100 y M para mil.

Según la historia, se dice que los números romanos, fueron basados en el sistema numérico de los etruscos, una civilización que habitó en roma entre los siglos VII y IV antes de Cristo.

Los etruscos empelaban un método de adición numérica en el cual tomaban I y I obtenían II; V y IIII era nueve, y así con todos los demás elementos.

Cuando los romanos tomaron el sistema de los Etruscos, eliminaron la adición y lo reemplazaron por el método sustractivo, en vez de emplear VIIII para contar nueve (9) realizaron IX, donde el 10 menos el 1 daba ese resultado.

Los romanos mejoraron la forma de contar, teniendo en cuenta que se reducían los elementos a escribir, un ahorro de tiempo y espacio.

Los romanos nunca utilizaron el cero, quizá no eran conscientes de él pero al no representar ningún valor obviaron su escritura.

En Todo caso, el cero no está presente en los números Romanos, pero el resto de ellos sí.

Para los romanos, representar números o valores pequeños, requería de ser subrayados encima de estos, mientras que aquellos con representaciones más altas no lo necesitaban. Veamos una lista de la numeración romana y su designación actual:

I……………. 1

II……………. 2

III…………….3

IV……………4

V…………….5

VI……………6

VII…………..7

VIII………….8

IX……………9

X…………….10

L……………..50

C…………….100

M……………1000

Este sistema tenía muchos inconvenientes, entre los más importantes, se encuentran la imposibilidad de realizar cálculos matemáticos con esta forma numérica, segundo a veces se tenían cuentas demasiado largas y esto imposibilitaba la comprensión de las cuentas y como tal de los números en sí.

Existen unas reglas generales para estos números romanos, que permiten su mejor entendimiento y aplicación:

  • Una de las reglas generales dice que los números se leen de izquierda a derecha y se organizan de menor a mayor en el mismo sentido.
  • Si un elemento se encuentra ubicado a antes del elemento mayor, al segundo se le resta el valor del menor. El ejemplo más característico esta en el número 4 IV y en el número 9 IX.
  • Otra de las reglas menciona que solo se permiten tres números iguales consecutivos, los ejemplo en los que se puede observar esto son: II; III; XX.
  • Otra de las reglas, menciona que si un elemento de menor valor se encuentra restando es decir al lado izquierda de un elemento mayor, solo puede haber uno solo.
  • El elemento I únicamente puede restar a los elementos V y X.

Pese a estas normas para llevar a cabo las formas matemáticas romanas, muchas de ellas no se respetan, muchas personas cuando aplican los números romanos lo hacen casi siempre de forma incorrecta o en letras minúsculas.

Los números Romanos y la modernidad:

¿Quién puede decir que nunca han oído o visto los números romanos? Creo que nadie puede decir eso.

Esta forma de numeración, aunque muy antigua es cultural y sobre todo parte de la vida moderna.

Aunque ya no se emplea este sistema dentro de las matemáticas, la numeración romana aún está presente en nuestras vidas para mencionar los siglos, para marcar la diferencia entre monarcas con igual nombre, para nombrar a los Papas, entre otras cosas.

Sin embargo, esto no es lo único en lo que ha contribuido este sistema, si damos una mirada detallada, distinguiremos que los romanos le dejaron algo mas, que simples numeraciones papales a las civilizaciones modernas.

Los romanos le dejaron como herencia a las civilizaciones futuras, las ideas y técnicas de construcción, así como materiales para llevar a cabo las mismas, como el cemento.

No olvides, las técnicas de medicina, los romanos nos dejaron un legado quirúrgico, tratamiento de órganos, infecciones, lesiones de miembros y amputación.

Los acueductos, también son un legado, hemos tomado los ejemplos de los acueductos en las ciudades, gracias a ellos y sus formas de transportar el agua, es que contamos con este servicio actualmente.

Aunque muchos mencionen que los romanos no dejaron muchos aportes a las matemáticas, salvo su peculiar y complicado sistema de numeración, cabe mencionar que estas formas de representación matemática, es peculiar y asombrosamente histórica.


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