La práctica hace al maestro en la multiplicación

La agilidad en la multiplicación la obtienes con la práctica, y esta se puede realizar en forma entretenida u sin que te des cuenta. No necesitas necesariamente llevarte las tablas de multiplicar a todas partes, sino que puedes perfectamente apoyarte en las cosas que te pasan en tu entorno para encontrar oportunidades de realizar multiplicaciones y de esta forma agilizar tu mente para lograrlo.

Si te encuentras en un almacén con seguridad estarás preguntando por precios de artículos y bienes, ya sea ropa, libros, equipos electrónicos o lo que sea. Allí puedes encontrar oportunidades de seguir practicando la multiplicación, por ejemplo adivinando cuanto te costaría comprar no un par de medias sino 18 o 40, o que pasaría si en lugar de comprar una camisa a $70 compraras 12, o si las mismas 12 camisas costaran $65 porque te realizan un descuento ganado por el mayor volumen.

También puedes realizar competencias con tus amigos, retando su velocidad, lo cual se convierte en una buena forma de entretenerse mientras aprendes sobre la multiplicación. Por ejemplo cuanto es 11 por 11 cuyo resultado es 121, o 12 por 12 que es 144, y así sucesivamente, en la medida en que practiques lograrás destreza, memoria y agilidad.

De la misma forma como se recomienda en el ejercicio físico, la continuidad es mejor que la intensidad, es decir que resulta más conveniente practicar pocos minutos pero todos los días, en lugar de hacerlo por una hora cada semana. En la multiplicación también puedes generar un hábito espontaneo de retar tu mente y capacidad, durante pocos minutos al día pero en forma frecuente.


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